miércoles, 17 de noviembre de 2010

El mejor de los maestros.


Amor. Para mí no existe palabra más delicada que esa, amor. Son cuatro letras que definen una razón. El sentimiento más fuerte y desafiante, el más puro y apasionante. El arma más poderosa y la más humilde de antemano, el sentimiento más divino y también el más humano.
El amor no se limita en sustantivos, es más bien un verbo. Actuar demostrando. Luchar para que florezca o resignarse a que se marchite agonizando. Es actuar con el corazón, es sentirse dependiente y querer serlo. Es abrazar a la otra persona para poder volar. Es respetar y dejarlo ir sin querer perderlo. El amor son dos ríos que se encuentran y se unen en un manantial. Es que no te importe que imperfecto sea, sino que perfecto es saber que lo amas igual. No se aprende a amar, se aprende amando. Únicamente existe tu forma de amar, la que vas descubriendo y aceptando. La que vas entregando y vas tatuando a otros en sus vidas.
Amar es valorar algo sin tener que perderlo antes. Amar es darse cuenta que el amor no dura tan solo un mes, y entender, entender que tan grande es el amor si eres feliz cuando el otro lo es. Amar es perdonar sintiéndose fuerte.
El Amor es el mejor de los maestros y el que, sin duda, te cambia la vida.

jueves, 23 de septiembre de 2010

¿Dónde guardo nueve años?


Hace nueve años mis papás se divorciaron. 2001, yo tenía seis y toda la inocencia posible acumulada en un cuerpo que no entendía lo que era sufrir y que más bien lo relacionaba con algún capricho que no le concedían. Para mí eso era sufrir. Sufrir en un mundo donde todo me sonreía, donde no me faltaba nada, donde no tenía más preocupación que jugar y desarrollar mi imaginación.
Sin embargo, un día escuché el llanto de un sufrir verdadero que aún no conocía y asomándome a la puerta vi a mi mamá llorar por primera vez. Lágrimas llenas de sentimiento, que derramaban decepción, desamor y problemas. ¿Es acaso que no le compraron la Barbie que quería? creo que no era cuestión de Barbie, sino de Ken. Al verla tan mal, corrí y la abracé. Un día después, sin entender que sucedía, yo hablaba con mi padre y de pronto le comente que vi a mi mamá muy triste el día anterior. El inventó cualquier historia que se le vino a la mente, pero yo interrumpí: "Pa, ¿mi mamá te quiere mucho?" El me respondió que sí. Entonces proseguí con otra pregunta: "Entonces, ¿cuando uno quiere mucho duele? si es así no me voy a enamorar nunca". La única respuesta que recibí aquel día fue: "Lo entenderás cuando seas grande. Mejor anda a jugar hijita, tu muñequita debe extrañarte mucho".

Querido Padre, he crecido. Ya sufrí una pena que va más allá de un capricho y hasta ahora no entiendo aún por qué a veces duele tanto querer, aunque no es el amor lo que duele, son los factores que lo contaminan los que crean decepción. Ahora entiendo lo que las lágrimas de mi mamá gritaban en silencio mientras recorrían el camino de su suave mejilla, pero algo que no entiendo hasta ahora es como la dejaste ir.

‘‘Las historias hermosas son así, nos prometen de lejos ser verdad. Le pedimos al tiempo que les traiga por acá y al final en un sueño suelen ser casualidad. A la vuelta del corazón volvemos a empezar.’’- Alejandro Filio.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Nuestra burbuja


Vivimos en una burbuja: todo tan mecánico, con una misma rutina. Todo tan neutralizado. Almas que se conforman con los limites de esa burbuja. Pero ¿es el mundo una burbuja? ¿nuestra burbuja? o ¿es lo que hacemos de él?.
Nos encerramos en lo mismo, la sociedad te arrastra hacia esa burbuja, una misma masa de gente que se conforma con... ¿vivir? o... ¿sobrevivir?
¿Nunca se han puesto a pensar que afuera de esa burbuja hay algo? Algo que todavía la gente no se anima a ver, no se anima a experimentar, a descubrir. Somos energía, y como tal, nos trasformamos. Necesitamos un equilibrio entre nuestro pensar, sentir y reaccionar. Tu puedes ser lo que tú quieres ser, no lo que los demás te hayan querido enseñar a ser. Un alma no se deja llevar porque la burbuja la encarcela. Quizás es cuestión de dejar de temerle a romper la burbuja, a atravesar ese límite que te impone la sociedad, de lo que dicen que es correcto y de lo que no. Cuestión de encender esa energía que está apagada, de encendernos. Cuestión de salir y ver la vida de una manera diferente que los demás. Cuestión de dejarnos transformar.

viernes, 20 de agosto de 2010

Es algo más que eso


Dilo. Eso que te mueres por decir, significa algo. Todo tiene un fin.
Pero, ¿qué pasa si es solo eso, un fin?... el final de algo, y por lo tanto un nuevo comienzo. Otro nuevo comienzo. Siempre pensé que la vida era cuestión de eso: comienzos y finales. El corazón busca lo que no tiene y se mantiene así, en una constante búsqueda.
Busca porque necesita amar, no busca quién lo ame. Busca porqué luchar. Busca nuevas metas, nuevas ilusiones. El corazón no piensa solo en si mismo.
Tu eliges. Lo que quieres decir y lo que no. Lo que quieres hacer y no hacer. A quién quieres querer. Si quieres dar una parte de ti a otra persona. Si quieres formar un "nosotros".
¿Qué puede significar ese "nosotros"? Creo que es en parte no soltarse las manos. Algo más que simplemente juntar y apretarlas. No entregas algo que te sobra. Entregas algo tuyo, que deja de ser tuyo para ser de ustedes, de ese "nosotros".

domingo, 15 de agosto de 2010

¿Qué cambio quiere, señorita?


A veces la mente confusa de un individuo contagia a la del otro. A veces sentir no es seguro. A veces no encuentras respuestas para nada y a la vez le encuentras una lógica a todo.

Si la palabra ''a veces'' fuera un ''siempre'', podríamos, quizás, resumir mis pensamientos. Siempre tan vacíos, tan perturbados. Relatos de momentos en caigo en la confusión, me pierdo y no entiendo nada. No sabes si es mejor olvidar o crear recuerdos. Con mil dudas en la cabeza, no sabes cómo reaccionar, qué hacer, qué decisión tomar.
Una situación parecida a ir a un restaurante y cuando llega el mozo aún no sabes qué pedir. ''Puede elegir cualquier cosa de la carta, tenemos los mejores menús sobre decisiones. La pregunta es: ¿qué cambio quiere, señorita?''. Esta vez me gustaría el cambio que no me haga sufrir.

jueves, 12 de agosto de 2010

ilusiones


Es algo que todos tenemos, que muchas veces deseamos y sentimos, por lo tanto nos hace actuar. Eso es lo que la sociedad llamaría ilusión. Ilusiones que se van pero nuevas llegan y siempre nos acompañan. Es una fuerza de empuje. Un motor de energía. Eso que te da motivos sin razones, que te impulsa y te emociona. Eso que es sentir en un tono menos, que se apodera de tu mente y se vuelve un vicio. De pronto en la ilusión encuentras alimento para el alma y te das cuenta que no eres solo un cuerpo, que hay algo dentro de ti, algo que no es algo, que eres tú, que podríamos llamar alma o quizás podríamos llamar vida.

Las ilusiones son como estrellitas que vas encontrando en el camino, que lo iluminan, y que quizás cuando volteas desaparezcan en un instante, en un descuido. Es algo que queremos hacer eterno, que lo sentimos eterno, que no creemos que terminará, pero ¿qué pasa si termina? No podemos impedir la decepción ni evitar desilusiones, pues es algo que siempre va a ocurrir. El circuito interminable de la vida. El corazón se puede convertir en un cementerio de ilusiones muertas si es que no encuentras nuevas por las cuales luchar. Pueden ser solo infinitos recuerdos, sueños sin terminar, fantasías sin resolver. Pero, ¿las ilusiones pueden convertirse en algo más que solo ilusiones? definitivamente sí, solo depende de uno mismo.


sábado, 7 de agosto de 2010

La vida te da sorpresas


Una necesidad de escribir se posó un día de agosto, respirando el aire de un atardecer casi por concluir. Al volver, siendo invierno, se siente el cálido de la primavera al pensarte, cálido como la luz de una vela que nunca se apagó. La mirada esta empañada con un secreto en cada lágrima sin derramar. El piano destempla el alma. Sus notas se vuelven mi lira y cubren un silencioso llanto. Y de pronto siento aún tu esencia en el aire.

Me di cuenta entonces que algo había cambiado. Por mucho tiempo viví entre palabras mudas y miradas blancas. Nada me llenaba, no era lo que buscaba, lo que quería sentir. La misma rutina de caer en un suelo áspero y el mismo orgullo al levantarse iban desvaneciendo mis ganas de encontrar lo que faltaba. Y un día sin darme cuenta, todo lo que pedía, lo que esperaba apareció frente a mis ojos y de pronto me fui quitando aquellas cargas que sobrepesan. ¿Será que Rubén Blades tenia razón y la vida te da sorpresas? Sorpresas que no dejaré de agradecer.