martes, 28 de mayo de 2013

Pensar te necesito

A veces me gustaría no tener que pensar que te necesito, 
porque eso significa que no estás ahí cuando lo hago.
Me duele el corazón como hace mucho tiempo,
me duele pensar en nosotros.

Pensar que te amo y te juzgo todo el tiempo, ¿será que no te amo?
Porque dicen que si juzgas no tienes entonces tiempo de amar…
¿Pero quién no puede juzgar inconscientemente?
Intento cambiar, ser mejor para ti, para mí...
Quiero, pero para fracaso en el intento. Siempre habrá un escalón más que pisar.
Quiero, pero duele de todos modos. Siento algo en el estómago, una tristeza, quizás, decepción…

¿Somos extraños o amantes? Da igual

domingo, 3 de marzo de 2013

De nuevo, tú

Qué raro se siente cuando se invierten los papeles, aunque no sé que tan invertidos estén.
Qué raro es verte del otro lado, buscando quién te acompañe en tus horas de soledad.
Qué raro es lo que prometes, aunque se me hace familiar lo que dices.
Qué raro es saber que mañana, estarás…

Me gustaría ser sincera, pero creo que ya lo he sido. ¿Sabes leer miradas? Entonces ya te lo he dicho todo. ¿Qué me traerás ahora? No creo que solo distracción, algo más siempre has de traer, algo más que pueda aprender de ti.
Hoy soy más fuerte, espero que lo suficiente para aprender y retirarme con la cabeza en alto.

¿Mi talón de Aquiles o mi As bajo la manga? ¿Mi debilidad o mi mejor jugada?

Será que ambos nos buscamos mutuamente:
Tú cuando te acuerdas, yo cuando lo necesito...


sábado, 7 de enero de 2012

Cuando pienso


Hay días en los que pienso que soy importante, otros días en que no existo.
Hay días en los que pienso que cada persona es única, y otros en que todos son iguales.
Hay días en los que pienso que duele caerse y otros que vale la pena aprender de los errores.
Hay días en los que pienso que la venganza es dulce y otros en que el amor es el arma más fuerte.
Hay días en los que pienso que estoy sola, otros días en los que la gente me sofoca.
Hay días en los que pienso que estoy feliz y otros días en que la depresión me carcome.
Hay días en los que pienso que no se nada y otros que aprendo demasiado cada día.

Hay días en los que simplemente no pienso… y es ahí donde es más fácil encontrar la sabiduría, porque uno se concentra solo en sentir.

viernes, 6 de enero de 2012

Te vi pasar


Hoy te vi, después de mucho tiempo.
Quizás aún sea tan ridícula como antes, pero es solo cuando te veo, podría jurarlo.
A veces me pregunto: ¿cómo puedo mirarte y disimular tan bien que no me importas, aunque te estuviese gritando con los ojos lo contrario?
Tu me devuelves la vista, esa que me falta. Simplemente te se reconocer.
Te vi pasar tan cerca… y tan lejos a la vez.
Estás tan ocupado caminando hacia algún lugar, y yo ocupada viéndote…
Te vi buscando qué mirar, y yo esperando que no me mires, pues quizás en ese momento pierda la cordura.
Y como si fuese cosa del destino nuestra canción empezó a sonar en mi iPod y no pude evitar sentirme un poco triste…

Te vi pasar y, como si fuese costumbre, también vi como te fuiste alejando lentamente.

Eso siento


Siempre hay una razón para no sentirse lo suficientemente bueno…
Las memorias, los recuerdos a veces no ayudan.

Sí, es verdad, duele equivocarse, duele mucho... pero duele más no levantarse nunca.
Duele llorar, duele sentir cada lágrima pesada cayendo, pero duele más cuando no las dejas caer…
Duele verse en la oscuridad, pero duele más no querer buscar la luz…
Duele sentir y entregarlo todo, pero duele mucho más negarse a sentir…
Sí, duele equivocarse, duele meter la pata, pero duele más no arriesgarse.

Y cada vez que siento un dolor así, es como si mi alma estuviera clavada al cuerpo, justo amarrada en la boca del estomago, sin dejarla volar, sin dejarla ser. Eso siento.

miércoles, 4 de enero de 2012

Cuando al final le hacen falta los puntos suspensivos.


Palabras confusas. Una seña. Varios gestos.
Un rechazo. Un corazón aún latente de tanto frío.
Y percibí en silencio el desnudar de tus versos,
Y desde entonces te pierdo en el papel cuando escribo.

Tras un suspiro eterno cayó la madrugada,
y del mismo modo tu mirada sobre la mía.
tú aterrizando, yo atrapada;
con aquel eclipse que al mirarte se producía.

Ese fue el preludio del soñar de mis ojos,
mientras tú con aves de paso emprendías tu vuelo,
y cada vez más grande el antojo
y cada vez, yo más lejos del cielo.

Mi deseo se convirtió en un derroche de masoquismo,
que ni Neruda entendería en una noche estrellada.
Pues más de mi corazón tirabas al abismo,
más deseaban mis pupilas tu mirada.

Y cuando el miedo parecía las manos desatarme,
cuando la primavera parecía existir en cada periodo.
Ahí, cuando me di cuenta, ya jugabas a ganarme,
sabiendo que en ese instante lo había perdido todo.

Fue buscando libertad, que me ofreciste una cadena,
al ponérmela, mi alma dependió de los demás.
Ayer fui un poco tuya, hoy de esta pena,
de pensar en ti cuando tú lo haces en alguien más.

¿Cómo puedo mirarte ahora y repentinamente
mentirte de varias maneras?
Tal vez mi orgullo mantiene arriba mi frente.
Desde que tú decidiste amar a cualquiera.

Fue muy tarde que aprendí que al destino
no se le debe nunca ni apostar ni vender,
que no debes cambiar tu camino,
por alguien que no crea ni en el de él.

Y así te fuiste sin un adiós, ni un hasta luego
con otra ilusión, diciendo que te había perdido.
Pero suelo preguntarme aun cuando puedo:
¿cómo puedes perder lo que nunca has tenido?

jueves, 24 de noviembre de 2011

Sabine...



...Respirando profundamente pensó: ''Sabine, ¿Dónde estás?''
Y entrando al taxi cerró los ojos por unos segundos. Sin embargo, ella no se había ido, algo le quemaba el corazón. Abrió la ventana y el aire frío rozó su rostro, del mismo modo en que ella lo hacía. Se apoyó contra la luna y dando un largo suspiro se dio cuenta que en ese momento estaba perdiendo algo más que el aliento. Transcurridos unos minutos, empezó a ahogarse en el silencio de la noche y en el sonido del motor.
''El orgullo me obligó a dejarte ir hace unos años'', pensó mirando la cadena que Sabine había olvidado en su auto, mientras Fabiana se hallaba perdida mirando las calles, junto con el fracaso que inundaban sus ojos. ''Pero la vida es muy corta para cometer la misma mierda por segunda vez''...

jueves, 9 de junio de 2011

La libertad tiene un precio...



- ¿Estás bien?
- Sí…
- No parece
- En serio, sí, solo que me siento angustiado y no sé por qué…
- Mmm seguro que no eres libre.
- ¿A qué te refieres?
- ¿Nunca te has guardado sentimientos?
SSí…
- ¿Nunca te has quedado con las ganas de decir algo?
- Sí… 
- ¿Y por qué nunca lo dijiste?
  Hay cosas que es mejor no decirlas
- ¿Por qué?
- Orgullo… supongo
- Me imaginaba… ¿Y qué piensas de nosotros?
- ¿Nosotros?… Somos amigos ¿no?
- Sí, pero… ¿qué sientes?
- Nada
- ¿Y si me acerco?
- Jaja... no lo hagas
- ¿Por qué te alejas?
- Porque no quiero que te acerques…
- ¿Te pones nervioso?
- No, ¿qué te juras?
- ¿Y porque estas rojo?
- No estoy rojo
- Si…
- Soy así…
- ¿Por qué me quitas la mirada?
- No necesito mirarte para escucharte…
- ¿Y si te digo que me gustas?
  Ya basta!!
- No me has respondido…
- Te diría que a mí no
- ¿Y porque me sigues mintiendo?
- PORQUE ME MUERO POR TI
- ¿Te sientes mejor? Ahora eres libre…

jueves, 28 de abril de 2011

Se cierra un ciclo



Hoy cerré los ojos… quería olvidarme de ti.
Te pido por favor, no hagas nada, no los quiero abrir.
Ahora no me mires ni en aquel segundo que te sobre.Y si me hablas, yo no lo haré. Y si preguntas por qué, ya me habré ido, pues quizás sea más fácil entender mi silencio que mis razones o mis sentidos. Si logras hallar mi camino de nuevo, no importará ya de qué modo lo cruces, si es para quedarte o irte, pues como amigo bienvenido, pero ya apagué las luces. Hoy sin ti comienza un nuevo ciclo y contigo dejé atrás aquel cielo sin nubes. Dolió en un momento, pero agradezco que tus defectos formaran mis virtudes. Ya me olvide de ti, solo quería recordártelo, deje de mirar hacia atrás…

Sin embargo, hoy abrí los ojos… quería verte una vez más.

viernes, 7 de enero de 2011

Madurez: Cuestión de despertar



-Mamá, ¿Qué es madurar?
-Yo diría que es como un despertar

Tal vez mi mamá tenía razón, para variar. A medida que fui creciendo, entendí que madurar efectivamente es despertar y ver la vida de otra manera. Te das cuenta que cosas que antes ni veías, ahora las ves. Es, quizás, aceptar los cambios que vienen en la vida y saber cuándo es tiempo de cambiar, considerando que algunos cambios llevan mucho tiempo. 
Por eso es tan difícil ser adulto, porque no se trata de edades, si no de actitudes, porque tienes que saber quién quieres ser realmente y querer hacerte cargo de lo que elijas. Es por aquellas y otras razones por las que algunas personas eligen quedarse en el camino de la inmadurez, porque prefieren no despertar a la realidad, no relacionarse con la responsabilidad de sus actos. 
Claro, madurar es complicado. Es tomar iniciativas. Es tomar desiciones nosotros mismos y saber a qué cambios queremos llegar y cuánto tiempo darles. Es totalmente diferente dejar pasar el tiempo que darle tiempo a algo. Dejar pasar el tiempo es acobardarse de hacer lo que quieres hacer cuando quieres hacerlo. En cambio, cuando le das tiempo a algo lo dejas madurar. Es tener el coraje de saber esperar cuando algo no se da. 

Tarde o temprano, nuestra irreflexión se va y es ahí donde uno está preparado para madurar, para empezar una nueva vida. Yo creo que para eso hace falta decir adiós a todo lo que nos hace daño, como las cosas que nos separan de la realidad y sonreírle a todo lo nos hace bien, nos da experiencia y nos hace crecer. Una filosofía. Es tiempo de despertar.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Mi música favorita




Una angustia. Dos mujeres extrañas. Tres años. Cuatro paredes. Más de cinco niñas rodeándome. Mucho miedo.
Eran solo Flash-Backs que me vinieron cuando pensé en el día que tuve la bendición de conocerla. ¿Quién es ella? Mi música favorita. La conocí en kínder. Yo creo que Dios no me quiso dejar sola en aquel lugar extraño para mí y me la mandó por sobresito y con un sticker de corazón. Uno de mis primeros y más especiales regalos. Tan especial que hasta el día de hoy la sigo cuidando. 
Ahora pienso qué frágil puede ser una amistad, porque puede romperse tan fácilmente. 
Ella estuvo en mis momentos tristes y en los felices también, pero siempre su música era alegre, siempre motivadora. Porque eso es un amigo ¿no? Alguien que te presta sus alas mientras cura las tuyas. Nunca podré agradecerle lo maravilloso que fue que entrará en mi vida, nunca podré devolverle los momentos inolvidables que me dio, pero siempre podré demostrarle cuánto la quiero y lo mucho que significa para mí.
Gracias porque volaste hasta mi vida sin saber cuánto me hacía falta una persona como tú. Gracias por ser tan dulce e inocente como eres. Gracias por no dejarme sola. Gracias porque contigo aprendí lo que es un amigo. Gracias porque cuando me pregunten cual es mi música favorita, ya no tendré más dudas, si no diré muy convencida: la de mi pajarito.

sábado, 18 de diciembre de 2010

¿Algún voluntario?



Creo que nadie conoce el paraíso hasta estar en él. Pero… ¿Si ya hemos estado ahí? ¿Entonces todos sabemos que es el paraíso pero simplemente no lo recordamos?

El mundo estaba en desgracia. Hace más de 2000 años que Dios había mandado a un espíritu elegido y ya nadie lo recordaba como antes. Estaban destrozando la tierra, borrando sueños, inventando falsas felicidades y enseñándolas. Se tenía que hacer algo con urgencia. Entonces Dios juntó a todas las almas en el mismo lugar y mirando el mundo con una expresión de sufrimiento en el rostro, sintiendo que todo su esfuerzo había sido en vano, preguntó: ¿Algún voluntario?
Muchos ni respondieron. Se negaron los restantes. No querían volver a ese mundo en el que habían sufrido tanto. En aquel paraíso todo era perfecto, una fuente de energía. ¿Quién quisiera regresar? Pregunta Absurda.
-"A la escuela no vuelvo"- gritó uno. Todos habían volteado sus rostros indiferentes. Hasta que la más pequeña de las niñas se paró y dijo: -"Yo estoy dispuesta a volver"-. 
Todos extrañados voltearon a verla. Ella prosiguió: -"Quiero ser esa persona especial que nunca tuve ahí. Quiero abriles los ojos, mostrarle lo importante que son"-. Dios respondió: "Pero cuando te mande ahí no recordarás nada de lo que estamos hablando, ya no recordaras la vida maravillosa por la que luchaste". La niña sonriendo le dijo: "No importa, estoy dispuesta a volver a hacerla. Algo me faltó completar ahí. El mundo va a cambiar, te lo prometo".
Un individuo intervino y dijo: -"Padre, ¿cómo mandarás a la más pequeña de tus hijas con la tarea más grande?"-. Dios respondió entonces: "Hijo, cuando uno es llamado al paraíso es cuando te graduaste en la escuela de la vida, es decir que necesitaste aprender de ella para hacerlo. Ahora yo te digo, ¿si terminaste la escuela con más años significa que sabes más que el que lo hizo también pero más rápido? No, pues tan solo fue que necesitaste más tiempo para aprender lo que mi hija hoy nos demuestra". 
De pronto, tras una tormenta, se abrió el cielo y partiéndolo en dos una luz propensa. Fue ahí donde ese ángel bajó del paraíso y su luz empezó a brillar tan fuerte que nadie pudo ver más allá. Y ella desapareció.
Suelo pensar que todos ya hemos estado en el cielo. Antes de nacer estamos ahí y terminando la vida vamos de regreso. No sabemos si es que tenemos varias vidas. No sabemos si levantamos la mano para ser voluntarios y por eso estamos aquí. No sabemos cuántas veces no hemos querido regresar, pero finalmente lo hicimos, con el propósito de perfeccionar nuestro espíritu aprendiendo y dejando mejor el mundo de lo que lo encontramos.
Cuando nacemos, cómo somos seres divinos pero no perfectos, Dios nos da una sola ala, y nos da libertad para elegir como complementar la otra que nos falta. Lo que hace la mayoría es abrazarse a otra persona, entonces pueden volar. ¿Pero qué pasa si esa persona te suelta? Lo de siempre, te caes y por lo tanto sufres y sufres y sigues sufriendo pues mientras más alto llegues peor será la caída. En cambio, cuando aprendemos a querernos a nosotros mismos de verdad antes de a cualquier otra persona, desarrollamos nuestra otra ala, entonces si nos sueltan no nos caemos, porque sabemos realmente cuánto valemos y nada nos daña. Y por lo tanto, nuestro vuelo se encamina a la perfección del espíritu.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Una pausa de luz


Un apuro de vida dominante que de mascota me llevaba,
es absurdo darse cuenta de todo lo que ignoraba.
Una mañana y rodeándola una luz me soltó la correa,
inundando un cristal tras un cielo azul y dejando que vea,
ese algo tan divino que no pude entender en ese instante.
Fue un impacto contra el alma que resultó intrigante.
No fue cansancio lo que me tumbo en una silla mirando la ventana,
quizás mi espíritu quería llenarse enteramente de esa mañana.
Tan divino es el sol que fue inexplicable como me alegró el día.
Tan divino es el poder de mi espíritu que mi mente cayó de rodillas.
Nuestra alma nos pide descanso, alimento de lo más fino.
Al igual que nuestro espíritu buscará siempre lo divino.
Entonces entendí que tenemos tanto dentro de nosotros, más que solo mente.
Una fuerza increíble en el alma que no sabemos usar correctamente.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Acércate

Siente y deja sentir que el amor madura,
será más grande, pero más difícil de borrar.
Que alguien vaya y le explique a Aventura,
que solo con un beso no se puede enamorar.

Ya no quiero escuchar más quejas de Arjona
preguntando por qué es tan cruel el amor.
Quien realmente ama no critica a su novia
de una reputación hecha por puro rumor.

Pero con amor nunca juegues, ten cuidado,
a veces es imposible olvidarse de otros.
Intentando olvidar Sabina me ha llevado
por el boulevard de los sueños rotos.

Levántate siempre después de cada caída
y nunca llores por falsas promesas.
No esperes que un borracho te lo diga,
solo créelo, la vida te da sorpresas.

Ahora solo ama, que no te de vergüenza,
pues no hay nada mejor que ser amado.
Pero no dejes que Fito Paez te convenza,
porque no siempre llueve sobre mojado.

Y si alguna vez algo te tendría que confesar,
no sería posible ni siquiera lo que sintiera,
pues ni Gilberto Santa rosa podría explicar,
que manera de quererte, que manera.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Cuando perder es ganar


Era noviembre cuando realmente la conocí. ¿cómo olvidarla? Siempre estaba de buen humor y sonriendo. Parecía muy feliz, pero tenía un pequeño problema: no existía. 

Digamos que, quizás, era muy inocente y confiaba demasiado en los demás. Esperaba mucho de donde había poco o a veces nada. Y al preocuparse más por los que quería que por ella misma y no ser correspondida en su totalidad, dejaba de existir. No era un problema, pero llego a serlo cuando empezó a afectar su propia felicidad. Ella solía llamarlo "soledad", pero era más bien un vacío. Tal vez sea la sensación más amarga que llegues a experimentar. Llegar a sentir que por más que hayan mil personas a tu alrededor, a ninguna le importes, a ninguna le interese como te sientes. Es también sentirse incompletos. Algo que nos vuelve seres vulnerables. Pero, a pesar de todo, es un sentimiento bastante particular: sentirnos solos aunque no lo estemos. Nuestra conciencia nos perturba con recuerdos y problemas. Y era exactamente eso lo que ella sentía. Lo que nadie realmente sabía es todo lo que sufría en silencio. Ese mismo día, explotó. No se contuvo más y lloró hasta que sus ojos se tornaron rojos. Se me rompió el corazón al verla y fue peor cuando me di cuenta que lo que estaba viendo era un espejo. ¿Es tan difícil escucharlo como sentirlo? De pronto me puse a pensar que sufrimos por culpa de las otras personas, es decir, influimos en la felicidad y la tristeza de todos. ¿Cuántas veces hemos ahogado a alguien en soledad por simple indiferencia? Pensamos solo en nosotros y hacemos que el dolor de los demás sea invisible a nuestros ojos. Siempre queremos que se preocupen, pero ¿siempre nos preocupamos? 
Ella salió sola adelante, perdiendo el miedo a perder, amándose tal cual es. Perdió la ilusión y empezó a soñar. La ilusión es negar la realidad, en cambio si tú sueñas, quieres cambiarla. Por lo tanto, no habría desilusión dolorosa de por medio. Ganó madurez, aprendizaje y experiencia. 
A veces hay que perder para poder ganar. Después de todo, los vacíos por los que uno atraviesa en su vida, son esos tipos de maestros de los que es difícil aprender, que te exige mucho de lo que en ese momento no tienes, pero que terminas las clases sabiendo.
Era noviembre cuando realmente la conocí. ¿Cómo olvidarla? Si "ella" era yo.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El mejor de los maestros.


Amor. Para mí no existe palabra más delicada que esa, amor. Son cuatro letras que definen una razón. El sentimiento más fuerte y desafiante, el más puro y apasionante. El arma más poderosa y la más humilde de antemano, el sentimiento más divino y también el más humano.
El amor no se limita en sustantivos, es más bien un verbo. Actuar demostrando. Luchar para que florezca o resignarse a que se marchite agonizando. Es actuar con el corazón, es sentirse dependiente y querer serlo. Es abrazar a la otra persona para poder volar. Es respetar y dejarlo ir sin querer perderlo. El amor son dos ríos que se encuentran y se unen en un manantial. Es que no te importe que imperfecto sea, sino que perfecto es saber que lo amas igual. No se aprende a amar, se aprende amando. Únicamente existe tu forma de amar, la que vas descubriendo y aceptando. La que vas entregando y vas tatuando a otros en sus vidas.
Amar es valorar algo sin tener que perderlo antes. Amar es darse cuenta que el amor no dura tan solo un mes, y entender, entender que tan grande es el amor si eres feliz cuando el otro lo es. Amar es perdonar sintiéndose fuerte.
El Amor es el mejor de los maestros y el que, sin duda, te cambia la vida.

jueves, 23 de septiembre de 2010

¿Dónde guardo nueve años?


Hace nueve años mis papás se divorciaron. 2001, yo tenía seis y toda la inocencia posible acumulada en un cuerpo que no entendía lo que era sufrir y que más bien lo relacionaba con algún capricho que no le concedían. Para mí eso era sufrir. Sufrir en un mundo donde todo me sonreía, donde no me faltaba nada, donde no tenía más preocupación que jugar y desarrollar mi imaginación.
Sin embargo, un día escuché el llanto de un sufrir verdadero que aún no conocía y asomándome a la puerta vi a mi mamá llorar por primera vez. Lágrimas llenas de sentimiento, que derramaban decepción, desamor y problemas. ¿Es acaso que no le compraron la Barbie que quería? creo que no era cuestión de Barbie, sino de Ken. Al verla tan mal, corrí y la abracé. Un día después, sin entender que sucedía, yo hablaba con mi padre y de pronto le comente que vi a mi mamá muy triste el día anterior. El inventó cualquier historia que se le vino a la mente, pero yo interrumpí: "Pa, ¿mi mamá te quiere mucho?" El me respondió que sí. Entonces proseguí con otra pregunta: "Entonces, ¿cuando uno quiere mucho duele? si es así no me voy a enamorar nunca". La única respuesta que recibí aquel día fue: "Lo entenderás cuando seas grande. Mejor anda a jugar hijita, tu muñequita debe extrañarte mucho".

Querido Padre, he crecido. Ya sufrí una pena que va más allá de un capricho y hasta ahora no entiendo aún por qué a veces duele tanto querer, aunque no es el amor lo que duele, son los factores que lo contaminan los que crean decepción. Ahora entiendo lo que las lágrimas de mi mamá gritaban en silencio mientras recorrían el camino de su suave mejilla, pero algo que no entiendo hasta ahora es como la dejaste ir.

‘‘Las historias hermosas son así, nos prometen de lejos ser verdad. Le pedimos al tiempo que les traiga por acá y al final en un sueño suelen ser casualidad. A la vuelta del corazón volvemos a empezar.’’- Alejandro Filio.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Nuestra burbuja


Vivimos en una burbuja: todo tan mecánico, con una misma rutina. Todo tan neutralizado. Almas que se conforman con los limites de esa burbuja. Pero ¿es el mundo una burbuja? ¿nuestra burbuja? o ¿es lo que hacemos de él?.
Nos encerramos en lo mismo, la sociedad te arrastra hacia esa burbuja, una misma masa de gente que se conforma con... ¿vivir? o... ¿sobrevivir?
¿Nunca se han puesto a pensar que afuera de esa burbuja hay algo? Algo que todavía la gente no se anima a ver, no se anima a experimentar, a descubrir. Somos energía, y como tal, nos trasformamos. Necesitamos un equilibrio entre nuestro pensar, sentir y reaccionar. Tu puedes ser lo que tú quieres ser, no lo que los demás te hayan querido enseñar a ser. Un alma no se deja llevar porque la burbuja la encarcela. Quizás es cuestión de dejar de temerle a romper la burbuja, a atravesar ese límite que te impone la sociedad, de lo que dicen que es correcto y de lo que no. Cuestión de encender esa energía que está apagada, de encendernos. Cuestión de salir y ver la vida de una manera diferente que los demás. Cuestión de dejarnos transformar.

viernes, 20 de agosto de 2010

Es algo más que eso


Dilo. Eso que te mueres por decir, significa algo. Todo tiene un fin.
Pero, ¿qué pasa si es solo eso, un fin?... el final de algo, y por lo tanto un nuevo comienzo. Otro nuevo comienzo. Siempre pensé que la vida era cuestión de eso: comienzos y finales. El corazón busca lo que no tiene y se mantiene así, en una constante búsqueda.
Busca porque necesita amar, no busca quién lo ame. Busca porqué luchar. Busca nuevas metas, nuevas ilusiones. El corazón no piensa solo en si mismo.
Tu eliges. Lo que quieres decir y lo que no. Lo que quieres hacer y no hacer. A quién quieres querer. Si quieres dar una parte de ti a otra persona. Si quieres formar un "nosotros".
¿Qué puede significar ese "nosotros"? Creo que es en parte no soltarse las manos. Algo más que simplemente juntar y apretarlas. No entregas algo que te sobra. Entregas algo tuyo, que deja de ser tuyo para ser de ustedes, de ese "nosotros".

domingo, 15 de agosto de 2010

¿Qué cambio quiere, señorita?


A veces la mente confusa de un individuo contagia a la del otro. A veces sentir no es seguro. A veces no encuentras respuestas para nada y a la vez le encuentras una lógica a todo.

Si la palabra ''a veces'' fuera un ''siempre'', podríamos, quizás, resumir mis pensamientos. Siempre tan vacíos, tan perturbados. Relatos de momentos en caigo en la confusión, me pierdo y no entiendo nada. No sabes si es mejor olvidar o crear recuerdos. Con mil dudas en la cabeza, no sabes cómo reaccionar, qué hacer, qué decisión tomar.
Una situación parecida a ir a un restaurante y cuando llega el mozo aún no sabes qué pedir. ''Puede elegir cualquier cosa de la carta, tenemos los mejores menús sobre decisiones. La pregunta es: ¿qué cambio quiere, señorita?''. Esta vez me gustaría el cambio que no me haga sufrir.